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- Este miércoles 18 de mayo de 2011
se inició el "Mes
Hispano Cultural 2011", con la entrega de premios a los finalistas
del concurso literario
"Andalucía, ¿Por qué te quiero?" y más
tarde una charla sobre la cultura andaluza;
"El Esplendor Omeya, cuando Andalucía era el centro del
mundo",
dictada por el académico y hombre de televisión, el Sr. Carlos
Godoy Vera.
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¡¡¡ AQUÍ TODAS
LAS FOTOGRAFÍAS !!!
RESULTADOS OFICIALES (por
unanimidad)
Primer Lugar:
Marisol Utreras
Pseudónimo: Candela de Jesús
“El Tonelero”
Menciones Honrosas:
Constanza Méndez
Pseudónimo: Gabriela Harvey
“Tierra Prometida”
Gabriel Gómez Jacque
Pseudónimo: Gibril
“Andalucía: El hermoso recuerdo de una niñez”
Bernardita Cáceres
Pseudónimo: Tetsuko 16
“Por que yo amo a Andalucía…”
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- Marisol Utreras recibe el premio de manos de Francisco Luque,
Presidente del Centro Cultural Andaluz de Chile, luego Marisol procedió a
realizar una lectura muy sentida de su hermoso relato.
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- Sergio Pinto, Presidente del Estadio Unión
Española, entregó el premio a Constanza Méndez y Waldo
Báez, Director del Centro
Cultural lo entrega a Gabriel Jacque. El premio de Bernardita Cáceres
fue enviado por correo certificado a su ciudad de San Fernando, ella se excusó
y lamentó el no haber podido asisitir, de todas maneras a la distancia
le enviamos las felicitaciones y aplausos del público. Aprovechamos
de comentar que las tres menciones honrosas fueron ganadas por brillantes
jóvenes que
demuestran un importante interés por la literatura. Constanza viajó desde
Chillán junto a su profesora de lenguaje, Paola Besoaín y lo
más importante
es que su Colegio, Sydney College de Chillán apoyó a su alumna,
autorizándola
a venir hasta la quinta región, lo cual habla muy bien del Colegio.
Destacamos que Gabriel está cursando tercer año de leyes en
la Universidad Adolfo Ibáñez
y se dio tiempo para poder escribir su relato en medio de sus intensos estudios
de futuro abogado.-
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- El jurado integrado por Carlos Godoy Vera
(académico), Francisco
Luque (presidente Centro Cultural) y Luis
Roca Zela (presidente jurado) junto a los ganadores, Marisol, Constanza
y Gabriel.
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- Constanza y Paola Besoaín (la profesora),
La Maestra María Coloma y Daniella Meneses, escuchan atentamente la charla
de Carlos Godoy sobre la cultura Omeya.
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- Terminada la charla realizamos un cocktail en honor a los participantes
y luego pasamos a "La Tasca de Sancho" para agasajarlos y conocerlos un
poco más. De esta manera finalizamos
nuestro concurso literario 2011. Agradecemos y felicitamos a todos aquellos
que nos apoyaron participando en esta idea que iremos retomando cada año
durante nuestro "Mes Hispano Cultural".-
A continuación les entregamos
los relatos de los cuatro finalistas:
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- Marisol Elisa Utreras Guerra,
(Valparaíso,
mayo 1968) es Ingeniero en Administración de Empresas, desde hace
dos años
mantiene la sección "Bibliomancia" de comentarios de libros
de ciencia ficción en www.puerto-de-escape.cl ,
habla francés,
escribe poemas y muy pronto quiere cumplir su sueño de viajar a Andalucía
y conocer Utrera...por supuesto.
“El Tonelero” (primer
premio)
Marisol Elisa Utreras Guerra
Mis manos temblaban mientras recorría las añosas hojas del
libro de registros, buscando el rastro de mi sangre, hasta que apareció la
inscripción de mi abuelo, primera generación en Chile, que
databa de un siglo atrás. Cada línea era parte de mi historia,
imaginé la faz contrita del bisabuelo Pedro, mientras declaraba
en voz baja ser analfabeto, y de esa manera dos amigos de recios nombres
ibéricos, oficiaron de testigos ante el funcionario del civil.
¡Qué humillante!, pensó Pedro; cómo explicarle
a ese hombre paliducho que en las tierras andaluzas de su infancia, no hubo
tiempo para libros, la familia necesitaba los brazos fuertes del hijo varón “los
hombres hombres y el trigo trigo” decía su madre, y así fue
siempre, los chavales dejaban las jugarretas y se iban al campo…a
los viñedos de España, y murmurando mentalmente esas
palabras, recordaba que su destino estaba señalado, había heredado
el oficio de su padre, sería tonelero, tal como lo habían sido
todos sus antepasados desde que se tenía memoria…Manuel, Cayetano,
Quirico, Fadrique, y cada vez surgían nombres más antiguos,
que también doblegaron, mitad paciente mitad tozudo, cada lonja de
madera para darle forma al barril que contendría el magnífico
vino de Andalucía, y había que hacerlo con respeto, porque ¿acaso
no era la sangre del mismísimo Señor Jesucristo?, y mientras
el anciano escribía y escribía quién sabe qué cosas
en ese libraco, seguía recordando los olores de su tierra, las uvas
dulces, las naranjas, el jamón curado por su padre, los cirios de
la Misa fúnebre, donde permaneció serio y callado, implorándole
a la Virgen del Rocío que le diera fuerzas para cuidar de su
madre y hermanas, ya que a los 12 años se convertía en el hombre
de la casa “Marecita, po favó ayúdame a sé valiente,
tengo que alimentá a mi familia, y mi pare no alcanzó a enseñame
too lo que necesito pa sé el mejó tonelero de too Sevilla,
pa mostrá con orgullo en la gran ciudá el nombre de mi pueblo,
Marecita no te olvides de mí, te lo suplico” Y la
Pastora le cumplió, ya que sin saber cómo, iban surgiendo toneles
prodigiosos de sus manos y todos se admiraban de su prolijidad y perfección,
y ni una gota escurría por las junturas.
Cuando se empinaba en los 20 años, Vidal, su amigo de la infancia
le escribe, el Padre Alonso leyó la carta, “Pedro, vente a
esta tierra, se parece mucho a la nuestra, hay grandes viñas que dan
mucho vino, buen pan, no hay bichos y las mujeres son muy guapas, tanto como
las nuestras, aquí te pagarían muy bien, le hablé al
patrón de la viña de ti y tus toneles. Ven a Chile, y
te recibiré como a un hermano” Despedida, llanto, crucifijo,
Cádiz, barco, mar, mareo, mareo, tierra firme, Valparaíso (¡qué lindo
nombre, lo eligió un andaluz seguramente!) tren, Maule…Talca.
Quince años después era un hombre adinerado y con fama, podía
elegir a sus numerosos clientes, y siempre en alguna parte escondida del
tonel, que sólo él conocía, grababa trabajosamente las únicas
letras que aprendió a trazar, el nombre de su pueblo lejano que además,
era su apellido…señor, señor, ¿qué nombre
le pondrá al niño? Pues que Manuel Antonio, como mi pare,
que Dios lo tenga en la gloria y será educao en el mejó colegio
de toa Talca. Y cien años más tarde, la bisnieta con apellido
de pueblo, que hace comentarios de libros por Internet y sabe de poesía, que
la gente le consulta cómo se escribe tal o cual palabra, es
la misma a la que le arden las venas cuando escucha castañuelas, la
que en vez de sushi prefiere pan con aceite de oliva, mientras saborea el
buen vino rojo, acunado en la tibieza de un tonel arcano.
CANDELA DE JESÚS.
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- Bernardita Cáceres tiene 18 años y vive
en San Fernando, Región de O'Higgins, cursa cuarto medio y sus intereses
son la literatura y el arte.
Por que yo amo a Andalucía… (mención
honrosa)
Bernardita Cáceres
Todo sucedió de la noche a la mañana, como el despertar del
fénix enterrado en mí. ¿Acaso el destino sabría
que este suceso cambiaria mi vida por completo?
Transcurría un hecho y un lapso en mi sentir, todo se tornaba negro, ¿cuál
es mi razón de vivir? Pensaba aquella muchacha de apenas 18 años,
mientras trabajaba igual que sus padres y abuelos en una tierra marchita
por la ambición y llenas de las hojas del otoño próximo;
se lo que siento, se lo que quiero, que es lo me limita, que es lo que me
impide cumplir mis sueños o será que esta vez mis sueños
se marchan con el ultimo rayo de sol…
Solo pensaba mientras escribía el poema que reflejaba su sentir…
Se acribillan momentos muertos
En un futuro presente con miedos
Como las hojas marchitas que se lleva el viento
Detengo muy lentamente mis pensamientos…
Eso es… dijo levantando su juvenil rostro, y mirando por primera
vez el hermoso atardecer que se tornaba junto a ella… lo tengo todo
y a la vez no tengo nada, pensó al tomar la decisión mas importante
de su vida…
La escritura y la poesía es mi razón de vivir, solo debo encontrar
un guía que me ilumine en este estrecho camino que me corresponde
seguir…
Camina despacio y sonriéndole a la vida, como si el más hermoso ángel
hubiese bajado del cielo solo para verla reír.
Se encuentra donde menos esperaba lo que ella necesitaba.
-¡Señorita se le cayo esto!- dice un hombre ya de edad, al entregar
el poema que hace poco había escrito, mientras lo leía.
- muchas gracias- responde ella tomando lo que le correspondía.
-Espere un momento- susurro -¿quién escribió esto?
-yo- responde la joven un poco impresionada.
-entonces esto debe ser para usted, no para un hombre ya marchito de sueños
y palabras- le dice entregándole las bases de un concurso del centro
cultural Andalucía.
-gracias, es justo lo que en mi vida necesitaba- responde aquella muchacha
con la mas linda y tierna sonrisa que aquel hombre había recibido.
El hombre de cabellos blancos le muestra una sonrisa y se marcha, pensando
que aquella joven seria en pronto venir la escritora más humilde y
reconocida por el país.
Gracias a la vida por esta oportunidad, por dejarme florecer como las rosas,
con el centro cultural Andalucía… pensaba aquella muchacha
escribiendo con todo el corazón y realizando lo que ella mas amaba
en la vida…
Tetsuko 16
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Constanza Méndez
Flores es estudiante en la ciudad de Chillán de tercero medio y tiene
16 años.
Tierra Prometida (mención honrosa)
Constanza Méndez
Caminábamos por senderos agrietados, que tenían la apariencia
de ser viejos y desgastados pero brillaban hasta el punto de ver nuestro
reflejo de enamorados. Estábamos asombrados y maravillados. Tal vez,
habíamos recorrido treinta lugares famosos por sus monumentos históricos
y grandiosos, París, Grecia, Isla de Pascua, Egipto, y así continuaba
la lista, el sueño de toda nuestra vida.
Sonreímos
al darnos cuenta que habíamos logrado encontrar nuestro lugar perfecto,
y sin ni siquiera haber recorrido el pueblo entero ni sus alrededores. Intercambiamos
miradas cómplices, y vi, en sus ojos arrugados, el destello de felicidad,
igual al que me dirigió cuando me pidió matrimonio y le dije
que sí. Sonreí triunfal. ‘Ronda’ era perfecto, un
tanto árabe, un tanto español, un tanto irreal, simple, magnífica,
alta, imponente. Buscamos mucho un lugar para quedarnos, y en todos nos ofrecían
solo hospedaje por un tiempo, nosotros, queríamos para siempre, hasta
el fin de nuestros días, que sabíamos, no eran muchos. Cincuenta
años de casados, en ningún momento separados, tres hijos, seis
nietos, un bisnieto. El sueño de nuestra vida entera fue recorrer el
mundo, ahorramos por años y logramos reunir lo suficiente como para
salir a las partes más célebres, buscamos en guías turísticas
y en ningún momento apareció esta comunidad, hasta que un joven
de origen irlandés nos contó su estadía en ‘Andalucía’.
Claro, habíamos oído aquel nombre, pero jamás pensamos
en ir allá hasta que escuchamos las maravillosas descripciones que nos
podía obsequiar aquel colorín tan encantador… ‘Bellos
senderos, fauna prodigiosa y única, personas atentas y dispuestas…’,
sin pensar tomamos el primer vuelo destino a Ronda, y lógicamente, quedamos
embelesados. Recorrimos toda Málaga, su catedral, aquel Jardín
Botánico donde pasamos el día entero bajo esas sombras que proyectaban
las magníficas palmeras, cedros, ficus y la infinidad de árboles
y fauna que no teníamos idea de cómo pronunciar, sin contar aquellas
cascaditas, miradores y puentes en los que podías relajarte a pensar
en toda la vida que tuviste y en la que podría venir. Cádiz,
Córdoba, Granada y Ronda, donde decidimos quedarnos.
Cuando al
fin hallamos un lugar estable, decidimos recorrer cada rincón de nuestra
tierra prometida y luego, seguir saboreando los paisajes y lugares más
remotos de nuestra querida Andalucía. Sonreímos nerviosos e inquietos,
como niños pequeños con un nuevo juguete. Inspiramos hasta llenar
cada recodo de nuestros pulmones viejos e intentamos guardar aquel aroma a árboles
nunca antes vistos. Extasiados, miramos alrededor, tomados de la mano, nuestros
gorros y un protector solar, caminamos hasta perder nuestras huellas, caminamos
hasta tener pies hinchados, caminamos hasta expirar aquel último suspiro.
Gabriela Harvey
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Gabriel Gómez Jacque tiene
22 años y estudia tercer año de derecho en la UAI.
Andalucía: El hermoso recuerdo
de una niñez (mención honrosa)
Gabriel Gómez Jacque
Cálidos veinticuatro grados. Una temperatura bastante generosa para
una tarde primaveral, pensaba don Fermín, mientras descansaba bajo
un verde y sano olivar cerca del riachuelo, que cruzaba su pequeña
quinta en las cercanías de Olmué. Este era el lugar predilecto
para reposar de don Fermín, sin embargo, esto no era casual, ya que
precisamente esa pequeña porción de terreno le recordaba a
su hermosa niñez en España, cincuenta años antes de
emigrar a un promisorio e incipiente país llamado Chile, buscando
un futuro mejor.
Curiosamente esa tarde, en la cual se encontraba solo disfrutando de ese
paraíso terrenal, el anciano escuchó el sonido del agua del
río correr entre las rocas, como nunca antes, y recordó como él
y sus cuatro hermanos chapoteaban cuando pequeños en una abundante
vertiente que rodeaba su pequeña casa, sobre el fértil campo
de su madre en las cercanías de Córdoba. Tampoco el viento
soplaba como de costumbre. Aquella tarde don Fermín escuchó la
brisa del viento envolverlo en su canto, tal cual soplaba en las llanuras
andaluzas que alguna vez habitó. Por último, volteó para
acomodarse mejor y miró sobre su hombro el tronco en el cual se apoyaba
y comenzó a recordar a su madre, doña Isabel, una trabajadora
andaluza, quien temprano por la mañana cosechaba los pocos olivares
que tenía, para vender las más sabrosas aceitunas de hojiblanca
y aceite de oliva, que ocupaban los comedores de todo el sector. Este había
sido el gran sustento para su familia, sin embargo, la venta cesaría,
cuando la muerte visitara la casa de campo y llevara consigo a su madre,
dejando en plena soledad a los cinco jóvenes muchachos, quienes al
poco tiempo después fueron separados, emprendiendo cada uno un nuevo
camino.
Ahora lo único que poseía don Fermín de sus tierras
y familia, eran sus escasos recuerdos. Este hombre hace tiempo que había
comenzado una nueva vida y encontrado el amor con una hermosa chilena, quien
le dio dos hijas maravillosas, actualmente casadas, que adoraban a su padre,
más que a cualquier otro ser en este mundo.
Precisamente aquella tarde, Rocío, la mayor, lo fue a visitar. Tocó a
la puerta de la cabaña mas nadie le abrió. Rápidamente
supo donde estaría su padre: a la orilla del río bajo el olivar.
Ambos charlaron y rieron toda la tarde, compartiendo aquellas aceitunas que
don Fermín tanto disfrutaba. De pronto, Rocío sacó de
su bolsillo una carta y comenzó a leerla. Se trataba de uno de los
hermanos de Fermín, quien desde Andalucía y por más
de diez años, había hecho hasta lo imposible para contactarse
con él. Con lágrimas en los ojos Fermín abrazó a
su hija, quien súbitamente y sabiendo la alegría que produciría
en él, exclamó: “Papá, haga sus maletas, su avión
sale mañana a las cinco”.
Gibril
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